Saltar al contenido

Nuestro método · FIDS + Evolúa

El método FIDS

La Metodología DFC es la forma en que acompañamos a niños, niñas y jóvenes para que conecten con su realidad, identifiquen retos relevantes, diseñen soluciones y generen cambios reales. Es nuestra adaptación del Design Thinking: Siente · Imagina · Actúa · Evolúa · Comparte (FIDS por sus siglas en inglés).

Diseñamos procesos

No damos recetas cerradas: diseñamos el camino para cada grupo y contexto.

Facilitamos experiencias

Acompañamos, no dirigimos. La persona vive el proceso y lo hace suyo.

Confiamos en las personas

Partimos de que cada persona puede ser protagonista de su propio cambio.

El proceso importa tanto como el resultado.

Siente · Feel

Todo empieza observando el entorno con empatía. El grupo identifica qué les preocupa de verdad y elige un reto que les moviliza. Sin un porqué que importe, no hay cambio que se sostenga.

Imagina · Imagine

Se abre el pensamiento divergente: lluvia de ideas, sin juicios, en equipo. Aquí se cultiva la creatividad y la confianza para proponer soluciones que parecían imposibles.

Actúa · Do

La idea se convierte en prototipo y el prototipo en realidad. El grupo planifica, se reparte responsabilidades y pone manos a la obra. Descubren, haciendo, que sí pueden.

Evolúa · Evoluate

Se observa el impacto y se aprende del proceso: qué funcionó, qué no y qué mejorar. La reflexión convierte una acción puntual en una capacidad para toda la vida.

Comparte · Share

El cambio se multiplica cuando se cuenta. El grupo comparte su experiencia y su aprendizaje para inspirar a otras personas a creer que ellas también pueden.

Lo que nos hace diferentes

Diseñamos CON, no PARA

No diseñamos soluciones para la infancia y la juventud. Las diseñamos con niños, niñas y jóvenes como protagonistas, no como destinatarios.

Metodología DFC (FIDS)

Un proceso de 5 fases basado en el Design Thinking que provee de herramientas para desarrollar competencias a través de la resolución de retos. Las personas formadas en DFC la aplican y adaptan según sus necesidades.

DFC propone un cambio de mirada: del niño/a a la persona adulta; estando a la misma altura; así se facilita la escucha. Implementando la Metodología DFC, se introduce el diseño y se genera bienestar en las organizaciones y comunidades, para que niños, niñas y jóvenes sean protagonistas de sus propias historias y desarrollen competencias a través de la resolución de retos: empatía, creatividad, trabajo en equipo, pensamiento crítico y liderazgo compartido; y, sobre todo, aprender a aprender. Así, se convierten en agentes de cambio.

Una vez seleccionado el reto, la clave es que, frente al problema-solución al que estamos acostumbrados, se emprende un proceso, donde se sistematiza la observación, la participación colectiva y la reflexión, a través de sucesiones de divergencias, convergencias y síntesis.

«Las competencias son el salto cualitativo esencial en DFC porque están asociadas a acciones reales. En el proceso DFC, la fase Actúa es la clave».

Dr. David Alonso, coordinador del Máster de Formación de Profesorado de la Universidad Complutense de Madrid

Durante el proceso DFC, y siempre en grupo, cada niño, niña o joven siente qué le preocupa de la temática propuesta y, mediante una sucesión de divergencias, convergencias y síntesis, todos juntos eligen un foco de acción común, que luego transforman en un reto; a continuación, cada cual imagina soluciones que se ponen en común a través de un brainstorming, eligen una entre todos, la prototipan, comparten el resultado con otros grupos y aprenden la importancia de dar y recibir un feedback correcto; una vez terminado, el alumnado actúa elaborando un plan de acción, es decir, no quedándose en el «hay que» o en los conocimientos teóricos; después, reflexiona sobre lo aprendido y evolúa (o dicho de otra manera: evaluación + evolución); y finalmente, comparte con el mundo el resultado de la experiencia.

Cinco fases para decir «I CAN»

La puesta en práctica de la metodología DFC impulsa el I CAN Mindset y facilita su progresiva asimilación por parte de niños, niñas y jóvenes, que descubren que sí pueden, que son importantes, que el cambio es posible y que pueden impulsarlo.

Del I CAN al efecto contagio

Cuando una persona descubre que puede, inspira a otras

Todo empieza cuando una persona descubre que puede. Puede observar su realidad, imaginar alternativas y actuar para transformar aquello que le importa. Ese momento tiene nombre en Design for Change: I CAN.

Pero el cambio no termina ahí. Cuando niños, niñas y jóvenes comparten sus experiencias, inspiran a otras personas a actuar. Una historia despierta otra historia. Una acción impulsa otra acción. Una comunidad inspira a otra comunidad. Así crece el movimiento DFC: haciendo visible el cambio para que cada vez más personas descubran que ellas también pueden generar impacto en su entorno.

La Metodología DFC está reconocida por la Universidad Complutense de Madrid como una herramienta que facilita el empoderamiento de la infancia y la juventud. Además, estudios de universidades como Harvard o Stanford aportan evidencias sobre los beneficios de los enfoques educativos que fomentan la participación activa, la creatividad, la empatía y la capacidad de acción de niños, niñas y jóvenes.

Filosofía DFC · HumanE™

De ser «human» a ser «HumanE»

La filosofía DFC nace en Riverside School, fundada en 2001 por Kiran Bir Sethi —primera escuela I CAN y pionera en innovación educativa—, con el objetivo de fomentar la voluntad, el compromiso y los valores HumanE™, basados en las 5 «E»:

Empatía
Ética
Excelencia
Elevación
Evolución

¿Qué es el I CAN Mindset?

Un conjunto de creencias, habilidades y actitudes que se cultivan a lo largo del tiempo para formar jóvenes conscientes, responsables con su entorno y empoderados/as, porque se han convertido en agentes de cambio. Parte de la convicción de que todas las personas pueden ser protagonistas del cambio.

¿Quieres aplicarlo con tu grupo?

Formamos a docentes y equipos para facilitar el método FIDS paso a paso, con materiales y acompañamiento.