Por Elena Bretón, Paula García y Carmen Rodríguez

En junio de 2018, Design for Change España fue llamada a participar en el proyecto europeo Horizonte 2020 COMnPLAY Science. Después de 3 años de trabajo conjunto  entre los partners, colaboración con organizaciones de enseñanza no formal de la ciencia y una pandemia que no nos ha frenado de por medio, este proyecto llega a su fin en noviembre. Y, ¿en qué han consistido todos estos meses de trabajo? La respuesta es prometedora: fomentar la importancia de la ciencia en las aulas, acercarla a los niños y niñas para que se familiaricen con las nuevas tecnologías y demostrar la eficacia de la educación no formal.  

El consorcio reunido para este proyecto está formado por 11 miembros de 10 países europeos: Alemania, Austria, España, Finlandia, Grecia, Malta, Noruega, Países Bajos, Reino Unido y Suecia. Todos ellos reúnen los conocimientos técnicos necesarios para el proyecto, se complementan entre sí, representan a las partes interesadas en el mundo del aprendizaje informal e innovador de las ciencias, reflejando a su vez la diversidad geográfica, cultural y socioeconómica de Europa. 

El objetivo general de este proyecto consiste en lograr que Europa comprenda mejor las nuevas maneras de aprendizaje no formal de las ciencias. Hoy en día, muchos niños, niñas y jóvenes europeos aprenden a través de la programación, la invención y otras actividades experienciales, tanto fuera de clase como en las aulas de ciencias.

Entre otros objetivos principales destacan:

  1. Desarrollar un marco conceptual y metodológico apropiado, en el que se integren todos los aspectos del proyecto en un mapa conceptual.
  2. Establecer una comunidad europea de personas interesadas en la educación no formal e informal, incluyendo estudiantes, educadores, facilitadores y legisladores de diversos campos que contribuyan, guíen y ayuden a evaluar la investigación.
  3. Identificar y analizar diversas prácticas existentes en los campos de la programación, actividades maker y actividades lúdicas que ocurran fuera de los espacios educativos formales.
  4. Llevar a cabo una investigación empírica en profundidad en algunas de las prácticas seleccionadas.
  5. Entender el impacto que este tipo de aprendizaje no formal de las ciencias tiene en la educación formal de las ciencias, en las intervenciones tradicionales e informales del aprendizaje de las ciencias, en los y las jóvenes como estudiantes y ciudadanos/as, al igual que en la sociedad.
  6. Comunicar los mensajes y resultados del proyecto y permitir la explotación de dichos resultados a través del desarrollo de una guía para educadores y facilitadores que incluya recomendaciones para desarrollo de políticas y futuras investigaciones.

Dentro del proyecto, se impartieron dos talleres de aprendizaje no formal de la ciencia. El primer taller (“Activista I CAN”) se impartió en 4 horas y participaron 90 personas de edades comprendidas entre los 15-16 años. El segundo taller (“En busca de la ciencia”) consistió en una actividad de dos horas con un grupo de 89 estudiantes de entre 14 y 17 años. En este segundo taller mezcló a las y los alumnos de diferentes colegios junto con sus docentes, para hacer la experiencia de intercambio (no solo de información) más enriquecedora. 

En estos talleres se aplicó la Metodología DFC, recorriendo sus cinco fases: Siente, Imagina, Actúa, Evolúa y Comparte. Durante este proceso, se buscaba identificar retos para generar ideas, crear prototipos, decidir qué pasos dar para pasar a la acción y compartir los resultados.

De acuerdo con los profesores que han acompañado y guiado a su alumnado, se puede decir que este proyecto ha ayudado a que las alumnas y alumnos desarrollen competencias como el pensamiento crítico, el trabajo en equipo y la creatividad. Además, al ser un proyecto de larga duración, hacer actividades recurrentes sobre el tema facilitó la motivación y el empoderamiento del alumnado.

Otro de los beneficios de este proyecto reside en que se obtuvo un alto nivel de implicación por parte de profesorado y alumnado, quienes consiguieron llevar las ciencias más allá de los límites que se les confiere a su enseñanza en entornos formales. Sintieron real interés por las ciencias y aprendieron. De hecho, el feedback que los y las participantes han recibido ha sido clave para aumentar el impacto del proyecto en sus vidas. 

Además de la realización de los talleres, Design for Change España ha contribuido dentro del proyecto a la difusión de las actividades realizadas por el resto de partners, así como a la investigación llevada a cabo dentro del marco de la educación no formal. Se han identificado prácticas de aprendizaje no formal de la ciencia en España, se ha entrevistado a facilitadores y se ha llevado a cabo una investigación con alumnado y profesorado de varios centros escolares. Como fruto de esta colaboración europea han surgido varios artículos publicados en revistas de investigación internacionales.

Gracias a este proyecto se ha demostrado una vez más la máxima del Better Together, porque si “Yo Puedo, es contigo”, vista la productiva colaboración entre los partners del consorcio. En DFC España nos embarcamos siempre con ilusión en este tipo de colaboraciones y proyectos, que tienen como objetivo explorar nuevas prácticas de enseñanza-aprendizaje y avanzar en comunidad hacia una educación de calidad.  

Para más información: https://comnplayscience.eu/