En 2013, cuando la crisis financiera y moral paralizaba España, sesenta niños y niñas de entre 6 y 12 años del colegio Nazaret Los Realejos de Tenerife, se propusieron materializar su sueño: hacer del mundo un lugar mejor para vivir. Para conseguirlo, pusieron en práctica Design for Change, una metodología innovadora de cinco fases que les dio la oportunidad de poner en práctica sus propias ideas. ¿Cómo lo consiguieron?

FASE SIENTE

Para comenzar con el proceso, en primer lugar, tenían que elegir el marco de trabajo, es decir, un tema que fuese relevante para el grupo. Empezaron por preguntarse lo que les preocupaba o molestaba de su entorno. Para ello, establecieron un período de observación, puesto que los y las protagonistas del cambio estaban convencidos de que con los ojos de los niños y niños, las cosas se ven muy diferentes. Incluso llegaron a darse cuenta de que Design for Change “da la oportunidad a los adultos de volver a ser niños”.

Con esta certeza, y después de haberse organizado entre ellos, salieron a la calle a conocer las preocupaciones de la gente de su ciudad, valiéndose de una encuesta que habían elaborado, y preguntaron qué les parecía necesario cambiar en su entorno. Concluyeron que lo que más les importaba era tener buenos valores.

Para ganar en comprensión sobre el tema, vieron algunos vídeos sobre valores y, utilizando la información que habían obtenido de las encuestas, decidieron que enseñarían valores a su propia ciudad y al mundo entero. En este momento, algunas alumnas se dieron cuenta de que “con cualquier tema que escojas, vas a estar ayudando a los demás, y te sientes muy bien cuando lo haces, porque piensas «Wow, yo he hecho esto cuando pensaba que nunca mi idea podría salir a la luz». Te ayuda a descubrir que tú puedes hacer un gran cambio, aunque no lo pienses”.

En este sentido, la fase Siente conlleva una gran responsabilidad: elegir un foco de acción y comprometerse a trabajar sobre él para resolverlo. Es un proceso en el que surgen momentos de tensión, donde hay que desarrollar la escucha y la paciencia para entender lo que cada persona quiere transmitir, lo que implica un esfuerzo de todas las partes. Al final, después de un proceso de puesta en común a través de la participación colectiva, llegaron a plantear el Reto: ¿Cómo podríamos cambiar el mundo enseñando algo de lo que sabemos?

FASE IMAGINA

Para los y las protagonistas de esta historia de cambio, en esta fase lo más importante era valorar sus propias ideas para resolver el reto que habían elegido. Para ponerlas en común, las escribieron todas en un trozo de papel. Afortunadamente, surgieron ideas disparatadas, como por ejemplo cuando un niño de 1º de Primaria sugirió hacer una gran barbacoa en la plaza. Esta “idea loca” llevó su foco de atención a la plaza de la ciudad, y poco a poco fueron construyendo sobre ello hasta perfilar la idea final: componer una canción que enseñase valores.

¿Cómo lo hicieron? Escribieron la letra de una canción que llevara su mensaje al mundo entero, cogiendo una estrofa de cada grupo de trabajo en los que se habían dividido, para que todos los niños y niñas se sintieran representados. Además, crearon tarjetas postales recordando a la gente la importancia de tener valores en sus vidas.

De esta fase, el alumnado destacó que “de esa idea que siempre piensas que es una locura y que se van a reír de ti, con Design for Change tú sientes que sí puedes llegar a realizar esas ideas. Así que, profes, ¡ayudad a modificar las ideas, no a cambiarlas!”.

A lo que Chiara Giorgetti, profesora responsable del proyecto, añadió: “Las barreras, las ponemos los profesores, por el miedo que le tenemos a las ideas de los niños. Crees que tu mirada de adulto es mejor que la que tienen los niños y, por tanto, intentas hacer que salga la idea que en realidad tienes tú en tu cabeza. Cambiar esta dinámica cuesta el primer día: vacío mi cabeza de cualquier idea y no voy a condicionar a los niños. Hay un cambio en los alumnos siempre y cuando valores sus ideas, lo que hace que el clima que se genera el resto del curso sea distinto. ¿Un consejo a los profes? No tengáis miedo a las ideas de los niños, son mucho más reales de lo que nos parecen, cuando las aterrizan pueden cambiar mucho más las cosas de lo que te puedes imaginar. Somos responsables, no sólo de formar a niños que sepan muchas cosas, sino también en unas competencias que hacen que puedan cambiar el mundo”.

FASE ACTÚA

Después de imaginar, prototipar, y elaborar el plan de acción, llegó el momento de llevar su iniciativa a la práctica. Los y las protagonistas del cambio invitaron a toda la ciudad a cantar la canción que habían creado: «Un mundo con valores», dándoles una sola indicación: «Si la cantas, debes comprometerte a ser una mejor persona».

Las profesoras les propusieron seis áreas diferentes para ir a cantar la canción, y se organizaron en grupos de 6 o 7. Visitaron tiendas y caminaron por las calles de la ciudad, cantando y filmando pequeños fragmentos de la canción. Finalmente, invitaron a todo el mundo a reunirse en la plaza principal para cantarla en comunidad. Al terminar, tuvieron la seguridad de que, si el proyecto había salido adelante, era porque todo el mundo había colaborado.

Estas acciones fueron guiadas, que no dirigidas, por el profesorado a cargo del proyecto, puesto que los niños y niñas son los protagonistas, y “eso es lo que nos tiene que mover a los profesores, porque estamos educando a las personas de las que en unos años va a depender el planeta”, según afirmaba Chiara Giorgetti, la responsable del proyecto.

FASE EVOLÚA

Es el momento donde los y las protagonistas evalúan su proceso para evolucionar. Con sus propias palabras explicaron sus aprendizajes, de los que se destacan:

“La experiencia de haber participado en DFC ha sido increíble, nunca me imaginé haber hecho una canción y que tanta gente se involucrase”.

“Me divertí mucho y me sorprendí de cómo la gente se interesó tanto por un tema como los valores”.

“Si confías en ti misma, puedes hacer lo que te propongas en la vida”.

“Me he dado cuenta de que con muy poquito se puede ser muy feliz”.

FASE COMPARTE

Con los fragmentos que grabaron en la fase Actúa, montaron un videoclip, con el que pretendían mostrar la importancia de una vida con valores. Cantaron la canción en la televisión y en la radio regionales. Se creó un ambiente de satisfacción y de comunidad por haberlo conseguido trabajando en equipo. La emoción surge solo con leer el estribillo:

Busca en todo lugar

valores encontrarás

la la la la la la la paz

Soñar otros miles de sueños

las luces te guiarán.

Hoy no tengo ganas de pelear

Prefiero un poco de paz

ayudar a todos es mejor

perdona y quiere a los demás

qué buena persona serás

Un mundo mejor.

Para escuchar la canción entera y ver el  videoclip, pincha aquí.

En la última parte del proceso Design for Change se suele pedir una palabra que te llevas contigo. Para Chiara Giorgetti, responsable del proyecto es “esperanza, porque ver a tantos niños y tantos jóvenes que quieren cambiar el mundo, te da mucha esperanza de que el cambio es posible. Y es que, si con estas edades hacen lo que hacen, ¿qué harán dentro de 10 o 15 años?”.

La historia de cambio “Un mundo con valores” fue el proyecto Representante de Design for Change España en la celebración internacional de 2013 (Be The Change, BTC) en India. En este vídeo se ve en acción a las dos alumnas que fueron a contar su historia en nombre de todo el colegio.

¿Qué se llevaron de la experiencia?

“Creo que para eso se organiza la Be the Change, para demostrar lo que podemos lograr, y por eso yo estoy muy agradecida de que confíen en nosotras y nos den oportunidades tan maravillosas como esta. En este viaje he aprendido que hay mucha gente que no tiene casi nada, pues en las calles veíamos supuestas casas hechas con toldos y ropa vieja. Muchos niños y adultos estaban tirados en la calle sin nada que hacer”. Ainhoa, 12 años.

“Si tuviera que resumir la BTC en una palabra, sería ‘familia’: seis días explicando y conociendo a diferentes niños del mundo, unidos, entendiéndonos sin importar el idioma. Al conocer el resto de proyectos y ver los cambios que se hacen por todo el mundo, me di cuenta de que Design for Change trata de una gran familia de adultos y niños que quieren cambiar el mundo y hacer de él un lugar mejor. Carolina, 12 años.

I CAN BOOK, DESIGN FOR CHANGE (2013), Amar Chitra Katha.

¡Anímate a contar historias de cambio para seguir mejorando el mundo! Si quieres utilizar la guía en la que nos hemos basado para narrar este proyecto, échale un vistazo a este post de blog.

¡Súmate a #CuentaCambioDFC!